En el corazón del suroeste de Alemania, a las puertas de la evocadora Selva Negra, se encuentra Friburgo de Brisgovia. Es una ciudad muy famosa. No solo es conocida por su centro medieval, sino también por los famosos Bächle. Son unos estrechos arroyuelos que discurren por las calles del casco antiguo y que se han convertido en el símbolo de la ciudad. Al pasear por las callejuelas empedradas, es imposible no fijarte en estos pequeños canales de agua cristalina que bordean las casas, las plazas y las tiendas. Los Bächle existen desde el siglo XIII y se construyeron para abastecer de agua a los habitantes, dar de beber a los animales y ayudar a prevenir incendios. Hoy en día ya no tienen una función práctica, pero son uno de los elementos más característicos de Friburgo. Además, aportan a la ciudad un ambiente fresco, especialmente agradable en los calurosos días de verano. En este artículo te llevamos a recorrer este itinerario por Friburgo, con un montón de curiosidades sobre la ciudad.

Los Bächle
«Bächle» es una palabra alemana que significa «pequeños arroyos» o «pequeños cursos de agua». El término viene de «bach», que significa arroyo, y el sufijo «-le», del dialecto alemanno que se habla en la región de Baden. Este último indica un diminutivo (equivalente a nuestro «-ito» o «-ito»). Durante el verano, se convierten en un punto de encuentro para residentes y turistas. Es fácil ver a gente sentada a orillas de estos arroyos, metiendo los pies en el agua fresca para refrescarse un poco del calor. Los niños construyen barquitos de madera que dejan flotar por el curso del agua, mientras que los adultos se toman un respiro a la sombra de los edificios históricos.
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La leyenda
En torno a los Bächle también hay una simpática leyenda local. Se cuenta que quien meta sin querer un pie en uno de estos arroyuelos acabará casándose con alguien de Friburgo. Claro que solo es una tradición popular, pero a muchos visitantes les hace gracia cuando, distraídos, se les mete de verdad un zapato en el agua.

La catedral
Sigo el recorrido por Friburgo; en el corazón de la ciudad destaca la majestuosa catedral, una obra maestra de la arquitectura gótica construida entre los siglos XIII y XVI. Su torre, de más de 116 metros de altura, está considerada una de las más elegantes de Europa y ofrece unas vistas espectaculares de la ciudad y de las montañas de la Selva Negra. A sus pies hay casi todos los días un animado mercadillo, donde puedes comprar productos locales, flores, quesos y especialidades gastronómicas.
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Energía sostenible
Friburgo es una de las ciudades más sostenibles de Alemania. Lleva décadas invirtiendo en movilidad sostenible, energías renovables y protección del medio ambiente. El barrio de Vauban se ha convertido en un referente internacional de urbanismo sostenible, gracias a sus viviendas de bajo consumo energético, a las numerosas vías ciclistas y a la escasa presencia de coches. Este compromiso le ha valido a Friburgo el apodo de «capital verde de Alemania». Otra curiosidad de este recorrido por Friburgo tiene que ver con el clima. Gracias a su ubicación protegida y a la influencia del valle del Rin, se la considera una de las ciudades más soleadas de Alemania, con más de 1.700 horas de sol al año.
¿Por qué se llama Selva Negra?
La Selva Negra debe su nombre al aspecto denso y sombrío de sus bosques. Ya desde la época romana, la enorme concentración de abetos rojos y pinos dificultaba el paso de la luz y el bosque parecía casi completamente oscuro. Los romanos la llamaron Silva Nigra, es decir, «bosque negro», un nombre que se ha mantenido prácticamente sin cambios a lo largo de los siglos. Hoy en día se extiende a lo largo de unos 160 kilómetros en el suroeste de Alemania y es una de las zonas naturales más famosas de Europa. Además de sus rutas de senderismo y sus paisajes montañosos, es famosa por haber inspirado muchos cuentos de los hermanos Grimm. Aunque no todos están ambientados oficialmente aquí, el ambiente de los bosques densos, las antiguas granjas y los pueblos aislados evoca a la perfección escenarios como los de Caperucita Roja, Hansel y Gretel y Blancanieves.

Los relojes de cuco
Una de las curiosidades más interesantes es que los famosos relojes de cuco nacieron precisamente en la Selva Negra. A partir del siglo XVII, los artesanos locales empezaron a fabricar relojes de madera decorados con motivos inspirados en la naturaleza, convirtiéndolos en uno de los símbolos de la región. También la famosa tarta Selva Negra, hecha con bizcocho de chocolate, nata montada, cerezas y kirsch, toma su nombre de esta zona, aunque su origen sigue siendo objeto de debate. En su interior se encuentran algunos de los manantiales más importantes de Alemania, entre ellos los del Danubio, el segundo río más largo de Europa. Gracias a sus lagos glaciares, cascadas y paisajes impresionantes, esta región es hoy en día un destino ideal. Podemos decir que ya tienes suficiente información para no perderte este itinerario en Friburgo.
