Cuando piensas en Ibiza, lo primero que te viene a la mente son las discotecas y las playas abarrotadas. Sin embargo, esta isla de las Baleares esconde una cara completamente diferente. Encontrarás pueblecitos blancos, senderos con vistas panorámicas, calas recónditas y tradiciones que resisten el paso del tiempo, aunque no lo parezca. Si solo tienes dos días, en este itinerario por Ibiza, Tourial te lleva a descubrirla.

Día 1
Empieza el día dando un paseo por Dalt Vila, el casco antiguo fortificado de la ciudad de Ibiza y Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO. Merece la pena perderse por sus callejuelas, sus plaçitas y esas vistas que de repente se abren al mar. Después de visitar el casco antiguo, dirígete al pequeño pueblo de Santa Gertrudis de Fruitera, situado en el corazón de la isla. Se caracteriza por una plaza arbolada, a la que dan tiendas de artesanía, galerías de arte y cafeterías.
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Cala d’en Serra
Por la tarde te recomendamos que te acerques a la costa norte, una de las zonas más salvajes y menos urbanizadas. Cala d’en Serra es una de las calas más fascinantes y menos concurridas. Encontrarás altos acantilados y un mar cristalino. El camino para llegar es sinuoso, pero precisamente eso es lo que mantiene alejadas a las grandes multitudes. Antes del atardecer, dirígete a la Torre des Savinar, también conocida como la Torre del Pirata. Desde allí podrás disfrutar de una de las vistas más espectaculares de la isla, con una perspectiva privilegiada del islote de Es Vedrà.

Las leyendas sobre Es Vedrà
Según muchas leyendas, esta zona está llena de misterios y fenómenos extraños. Se dice que es el hogar de las sirenas. Se cuenta que estas se sentían atraídas por la isla debido a su belleza y encanto, y que cantaban para hipnotizar a los marineros que pasaban cerca. Otra leyenda, en cambio, cuenta que la isla es la cima sumergida de una montaña sagrada de la Atlántida.
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Día 2
El segundo día, dedica la mañana a dar un paseo por el Parque Natural de Ses Salines. Entre senderos costeros, dunas y humedales, es fácil ver flamencos, garzas y numerosas especies de aves migratorias, sobre todo en primavera y otoño. El contraste entre el blanco de las salinas y el azul intenso del mar crea paisajes realmente singulares. Si sigues hacia el noreste, llegarás al legendario Puente Viejo de Santa Eulària des Riu. Es uno de los pocos puentes medievales que aún se conservan en las Baleares. Pocos visitantes se detienen aquí, pero es una parada agradable en plena naturaleza.
Sant Joan de Labritja
Por la tarde, visita el pueblo de Sant Joan de Labritja, uno de los lugares más tranquilos de Ibiza. Las casas blancas, la pequeña iglesia y el ambiente relajado te muestran una faceta totalmente diferente a la imagen mundana de la isla. Por los alrededores también salen un montón de senderos que atraviesan bosques de pinos y campos, perfectos para los que les gusta caminar.

Cala Xarraca
Para terminar el viaje, dirígete a Cala Xarraca. Aunque es conocida entre los lugareños, sigue siendo menos concurrida que las playas del sur. Además de sus aguas cristalinas, la cala esconde una curiosidad poco conocida. Se trata de unas pequeñas piscinas naturales de arcilla donde muchos visitantes se untan el barro en la piel antes de aclararse en el mar, siguiendo una tradición local que se ha ido transmitiendo a lo largo del tiempo.
