Si estás buscando un destino europeo poco habitual donde escapar del calor del verano, un viaje a las Islas Feroe es la mejor opción. Este archipiélago está en pleno Atlántico Norte. Más concretamente, estarás entre Islandia y Noruega. Este destino ofrece temperaturas agradables incluso en verano, que rara vez superan los 15 °C. Aquí el paisaje está dominado por montañas verdes, acantilados que se elevan a picado sobre el océano, cascadas y pequeños pueblecitos que parecen sacados de un cuento de hadas. Pero, además de una naturaleza espectacular, las Islas Feroe también guardan antiguas leyendas que hacen que cada excursión sea más interesante que en muchos destinos de moda. En este itinerario por las Islas Feroe, Tourial te lleva a descubrirlas. ¿Por qué no visitar un lugar diferente de lo habitual este verano?

Día 1
Tórshavn y Kirkjubøur
La ruta empieza en Tórshavn, una de las capitales más pequeñas del mundo. Aquí te encontrarás paseando por las estrechas callejuelas del barrio histórico de Tinganes. Este barrio se caracteriza por sus típicas casas de madera con tejados cubiertos de hierba. Desde aquí puedes llegar en coche a Kirkjubøur, el pueblo más importante desde el punto de vista histórico de las Islas Feroe. Está a solo unos veinte minutos. Allí se encuentra la Catedral de San Magnus, que quedó inconclusa en la Edad Media, y la Roykstovan, una de las casas de madera habitadas más antiguas del mundo.

La leyenda de los gigantes
Por la tarde, dirígete al mirador desde donde se pueden ver Risin y Kellingin, dos farallones que sobresalen del océano. Según una famosa leyenda local, representan a un gigante y a una bruja procedentes de Islandia. Los habían enviado para arrastrarse con las Islas Feroe. Los dos trabajaron toda la noche, pero no lo consiguieron y les pilló el amanecer. La luz del sol los convirtió en piedra, y aún hoy siguen velando por las costas del archipiélago.
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Día 2
El lago suspendido
El segundo día lo dedicaremos a algunos de los paisajes más singulares de las Islas Feroe. Sal temprano hacia el pueblo de Miðvágur, punto de partida de la ruta que lleva al lago Sørvágsvatn, también conocido como el «lago suspendido». Después de una hora más o menos de caminata, llegarás al famoso mirador donde, gracias a una ilusión óptica, parece que el lago está suspendido a cientos de metros sobre el océano. En realidad, el desnivel es mucho menor, pero el efecto es alucinante. Es uno de los lugares más fotografiados del archipiélago.

Las inmensas cascadas
Si sigues por el sendero, llegarás a la cascada de Bøsdalafossur, donde las aguas del lago se precipitan directamente al Atlántico. El contraste entre el verde intenso de las colinas y el azul profundo del océano hace de este lugar uno de los más bonitos de las Islas Feroe. Por la tarde te recomendamos que te acerques al pintoresco pueblo de Gásadalur, que permaneció aislado hasta hace unos años. Se construyó un túnel precisamente para conectarlo, por fin, con el resto de la isla. Desde aquí se puede admirar la famosa cascada Múlafossur, que cae directamente al océano.
El pueblo oculto
Es fácil entender por qué muchos lugareños siguen contando historias sobre criaturas invisibles, los huldufólk, el «pueblo oculto». Según la tradición nórdica, estos seres vivirían en el interior de las montañas y las rocas, protegiendo la naturaleza y mostrándose solo a quienes respetan profundamente el territorio. Con este recorrido no te cuesta entender por qué: es imposible no quedarte sin palabras y sentir un profundo respeto por estas maravillas naturales
